Y cómo ha sido mi estadía aquí? Muy cómoda realmente. Cuando llegamos nos hospedamos en un hotel la primera semana, mientras acondicionaban una casa para nosotros.
Los primeros días fueron de un estrés tenaz, pues estabamos contra el reloj y algunos documentos había que rehacerlos totalmente. Y eso que habíamos adelantado casi todo antes de salir! Por lo que esa primera semana fue almorzando y comiendo por fuera, o en el "peor" de los casos, en el hotel. Cómo la cultura americana aquí es taan marcada, si no estoy mal lo primero que comimos fue en Pizza Hut. A mí me encanta Pizza Hut, pero el de mi país. Aquí me he comido pasta-con-salsa-vaya-a-saber-que-tiene. Quedé curado, no más PH por acá en un buen rato.
Para el día que teníamos que entregar los documentos, ya nos habían entregado la casa para ese entonces, es muy bonita, bastante grande y queda dentro de un conjunto residencial. Claro que aquí no hay celador como tal, sólo un muchacho llamado Juan que se encarga de estar por ahí pendiente. (Juan es Haitiano y él sabe algo de español.)
Por cierto, para entregar los documentos fuí en saco y corbata! Al final del día estaba cocinado ya. Hasta tengo la foto y todo. Jajajaa.
Adicionalmente tenemos un carro para nosotros, y eso gracias a una razón muy sencilla, tenemos que recorrer casi 1000Km de carreteras! Pobre carrito! Al principio yo creí que iba a estar muy prevenido para manejar, pero ya con el tiempo me he soltado más. Lo único es que aquí la gente es muy muy agresiva para manejar. Sobre todo los conchos.
Resulta que el transporte público masivo en Santiago no es muy organizado que digamos. Si hay buses, pero he visto muy pocos y en unas cuantas rutas no más. Entonces, que han organizado? Pues le han dado unos permisos a la gente para que usen sus vehiculos como, por así decirlo, mini-buses. Lo curioso de ésto es que son carros, que por lo general, están en un estado...deplorable! Ejemplo: he visto puertas amarradas con cuerdas. He visto al conductor, con la mano izquierda, sosteniendo la lata por encima del carro con la mano. Claro que si le preguntaran, dirá: -"Coño, pero si es el Roof-top corredizo!"-.
Claro, aquí no es Carajo, sino Coño. Con todas las variaciones y entonaciones de acuerdo al mensaje que se quiera transmitir.
Éste estado de cuasi-destrucción-oxidación-pegado-con-colbón de los conchos, es diametralmente opuesto al nivel de carros que uno ve regularmente en la calle, mencione la marca y hay por montón. Hasta marcas muy emblemáticas, Porsche, Ferrari, Jaguar... Si si F E R R A R I, y gris el condenado ese. Muy muy bonito. Cuando en Bogotá se ha visto que al lado suyo en un semáforo, se pare un Ferrari y en la siguiente cuadra un Jaguar? Porsche ya ni cuenta porque de esos he visto y a la lata.
Por cierto que los semáforos son lo más de interesantes, la mayoría vienen con un numerador. Así que ud sabe cuanto dura el semáforo en cada color.
Pues bueno, éstos son los conchos, y son unos atravesados de miedo. Usted puede llevar la vía, ir por el carril izquierdo, poner direccionales, lo que quiera, no hay regla que no se puedan volar éstos manes. Lo más preocupante no es que rompan las reglas, ni que lleven 7 a 8 pasajeros en cada carro (sip, efectivamente, van 7 a 8 personas en un carro tipo sedan, 3 adelante y 4 o 5 atrás), lo preocupante es que no sé como no les dicen nada!. (Será por que no he visto casi policías de tránsito?).
También hay taxis, y motoconchos. Los últimos son lo que nosotros conocemos como mototaxi. Ah! pero aclarando que para nosotros es motociclistas y para acá son motorizados.
La otra cosa con el carro es que es un carro con platón y doble cabina. Es larguísimo! Para parquear en reversa me toca pensarla un rato para hacerlo bien, pero como todo, uno se acostumbra a eso.
Cómo les decía, donde vivo se llama Santiago, más exactamente Santiago de los Caballeros, no les pase que cuando pidan un vuelo a Santiago, RD, confundan su destino y los envíen a Santiago, CL. Y según parece, pasa con regularidad. Al llegar a Panamá había una pareja de argentinos que llevaban un día esperando sus maletas, pues efectivamente sus pasajes estaban para Chile y no para República Dominicana.
Santiago es una ciudad pequeña. Wikipedia dice que hay un millón de habitantes, Aquí me han dicho hasta un millón de ochocientos, me imagino que será incluyendo a la gente inmigrante también dentro de ése cálculo.
La ventaja de venir de una ciudad como Bogotá es el rush en el que uno anda. Aquí los días son mucho más largos, pero a su vez, la gente los tiene divididos en tiempos más espaciados, Cierran y hacen la siesta al medio día, almuerzan hasta dos horas. Tiempo para hacer la siesta! POR DIOS! Yo no sé si sirva para eso, uno en Bogotá está almorzando y sigue pensando en lo que tiene pendiente, lo que le falta. En cambio aquí, cuando no he estado en visita de obra sino en la oficina, almuerzo en la casa y hasta tiempo me sobra, pues sé que si vuelvo van a estar todos almorzando.
La gente es muy hospitalaria y muy amable, sólo que aquí no dicen “A la orden”, sino “A su orden”. La primera vez me sonó rarísimo, pero ya uno se acostumbra. También abunda el spanglish. Al principio me parecía muy chistoso pero ahora me parece útil, las cosas que se dicen distintas en español, son las mismas en inglés. Por ejemplo, los fríjoles de Colombia son habichuelas acá, pero ambos son beans americanos. Y así muchas otras cosas.
Es impresionante la americanización tan fuerte acá, hasta se ve gente con problemas de sobrepeso tipo USA, no mujeres caderonas, no, realmente gente pasada de peso en exceso, ah! Y para rematar, comprando Pizza y Pringles y Soda (Coca Cola). Ir a comer pizza es como la sensación acá, no he visto un solo día un Pizza Hut, Domino’s o demás que no estén llenos por la noche. También están todas las otras marcas americanas, McDonald’s, Burger King, Taco Bell, etc etc. Lo mismo el cine, cartelera 99.99% americana.
No me pude quedar con las ganas de visitar Taco Bell, hasta pena me dió con el local y todo, ahi medio vacio, teniendo al frente un PizzaHut con fila de gente esperando, y yo, tan buena gente, voy y compro para ayudar con la causa. Pues no es malo, pero ese sabor plastificado de comida-made-in-usa ya es casi como esperado, lo veía venir... y ahí estaba.
El francés no he visto el primero que lo hable. Ah no! Perdón! Si claro, los haitianos. (Aquí no se dice los haitianos, sino con un tonito muy despectivo, los haitianos). Muy racistas con los pobres negritos. Tanto así que los negros dominicanos no se llaman negros, sino “prietos”, porque los negros son “esos, los haitianos”. Ellos hablan 30% español, 60% Francés y el resto una vaina que no entiendo todavía. Por ejemplo, la voiture rouge, no es voiture sino machina, digame ud. de que diccionario saca uno eso?